Mortal Ibarra

www.lagrandepresion.wordpress.com

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 4 noviembre 2010

Mortal Ibarra empezó con las uñas y terminó comiéndose hasta los codos. Escribo esto a su dictado. Dice que no quiere saber más de blogs.

Nos remite a www.lagrandepresion.wordpress.com

38. Calientes.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 22 junio 2010

Treinta grados de temperatura dan para muy poco. Nadie está en disposición de exigir nada a otra persona con tal cantidad de Celsius sobre la cabeza. Salvo que la exigencia sea untar un poco de crema solar. Y tampoco. El hecho, si realmente es tal, de que la tierra se caliente es una faena. Unos dicen que dentro de 100 años la temperatura media se elevará entre uno y dos grados. Otros que el calentón será de entre seis y ocho. También los hay que niegan tal fenómeno.

No es descabellado pensar que si diversas personas y organizaciones alertan continuamente de esta situación no es por capricho. O sea, generar miedo gratuitamente no me parece la pretensión de quienes intentan poner freno al supuesto hervidero en que se está convirtiendo este planeta. Dirán que no están generando miedo, sino advirtiendo de un peligro, que no es lo mismo. Pero es igual, porque si la realidad es tal, miedo da, y un rato. En el otro extremo, quienes niegan, curiosamente expertos en la transmisión de miedo por conducción, convección y radiación. Vaya, el acojone y el calor comparten mecanismos de difusión. Pero no son los únicos en compartir: los activistas de uno y otro lado se encuentran en el mismo silo: el del trigo poco limpio. Unos porque sin saber de lo que hablan ejercen un apostolado simplón y manipulador , y los otros porque son una pandilla de cuatreros profesionales.

El pobre cambio climático, culpa que tendrá él, ya sea en cuerpo presente o como entelequia: que si existe, malo, y si no existe,  bueno. Como si hubiera pedido nacer en este planeta.

Afirmo redundante y rotundamente que el calentamiento global del globo es un hecho cierto. La demostración reside en cómo la subida continua y constante de temperatura ha afectado  a las cabezas humanas en general y a los encéfalos que las rellenan en particular. Así es, cada vez menos sólidos, cada vez más líquidos.

De los terribles efectos provocados por el caldeo de los cerebros nadie está a salvo. Quienes queden sensatos no querrán poner su mente al sol.

37. Tijera inconstante.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 22 junio 2010

El paso del tiempo elimina entradas que no superan la criba. Es normal. La tijera es un gran invento, en estos casos. Alguien leyó lo que ya no quieres que vuelva a ser leído, pero eso es lo de menos, porque ya no lo volverá a leer. Muchos autores se arrepienten de haber publicado siendo muy jóvenes, víctimas del ímpetu, del deseo que genera la tinta. Y la mayoría se arrepiente con razón. Buena parte de esta mayoría debería arrepentirse de todo lo que ha publicado, independientemente de su edad. Aunque esto es otra historia.

Si agitamos en el cedazo un kilo de materia literaria obtendremos los gramos que nos interesan con relativa facilidad. Si estamos frente a tres mil toneladas de creación literaria que nos han servido a granel, tal vez la búsqueda se complique. Quizá la probabilidad nos proporcione lo sutil de cada una de las colecciones que pasamos por la criba. Las matemáticas nos deberían dar la respuesta. Creo que con poco esfuerzo la encontraría. Pero no. Me parece más interesante establecer un nuevo marco lógico. O que no lo sea, y tenga validez por convención, aunque ésta sea unilateral. Y estúpida.

Todo el mundo es creativo.

Quienes quieren desarrollar su creatividad escribiendo, escriben.

Importa escribir, no importa qué ni cómo.

Escribir importa menos que ser leído, pero más que leer.

Es más interesante hablar de los libros leídos en lugar de leerlos, es decir, leerlos.

Hay algo peor que un escritor: dos escritores.

Siglo XXI: el Siglo de las Ocurrencias.

Las ideas son a las ocurrencias lo que un escritorio a una barra de bar.

En un cinco puertas caben, como poco, docena y media de poetas.

Hay algo peor que un poeta: un recital de poesía.

Una paradoja hecha suceso, acontecimiento, fenómeno, milagro: analfabetos han sido vistos escribiendo.

Los fabricantes de tijeras cierran sus fábricas. Ahora recogen caracoles.

35. Por unos pocos dólares.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 8 diciembre 2009

Hay por ahí varias aplicaciones que calculan el valor de las webs y los blogs. Una de ellas, Stimator, basándose en diferentes indicadores, me dice, al introducir la URL de este cuadernillo, que vale 267 dólares americanos. Para que veáis lo enrollado que soy, a quien le interese se lo dejo en 250 pavos.

  • mortalibarra.wordpress.com

    is worth $

    267

34. Una pequeña licencia.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 30 noviembre 2009

Ayer llovió.

Hoy me tomo una pequeña y osada licencia, aprovenchando que hablé de Gómez de la Serna en la anterior entrada.

Ahí va mi greguería de hoy lunes: Cuando la lluvia cae sobre la uralita, palomitas de maíz.

Es preciso matizar que palomitas a la antigua usanza, o sea, en sartén, con un sonido menos sordo que las de microondas. Poco más.

La lluvia se asocia con frecuencia a un sentimiento melancólico. A mí me provoca una alegría infinita. Creo que la nostalgia no sirve para nada, por eso planteo un ideal de vida lejos, muy lejos de ella. Puede parecer una contradicción dada la admiración que siento por algunos artistas románticos, pero no me preocupa.

Me gusta todo aquello que sirva para limpiar la calle.

 

33. Frescos nuestros de cada día.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 23 noviembre 2009

Escribió Gómez de la Serna: Era tan fresco aquel tipo, que cobraba un seguro de maternidad.

Estoy convencido de que, el tipo al que se refiere esta greguería, exclamaría, ante cualquier reproche, que el cobro del seguro es justo, que no está percibiendo algo que no sea suyo y que, además, se lo merece.

Cada mañana saco la cabeza por el portal y cada mañana alucino en una paleta cada vez más rica en colores.

Pero no, no es objeto de este epistolario perder el tiempo denunciando que este país está lleno de caraduras.

32. Todos los soles, el sol.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 20 noviembre 2009

El sol sale todos los días, hasta el día que deje de hacerlo. Lo que puede pasar por una metáfora no es más que una realidad astrofísica. Dicen que le quedan unos 5.000 millones de años, o sea, 1.825.000.000.000 días. Digamos que 1,825 por 10 elevado a 12, para no liarnos con los ceros.

Desde esta perspectiva una vida es alguien que nace y da una vuelta a la manzana.

¿Será aburrido ser sol?: tantos días consumiéndose a sí mismo, separado por varios años luz de otras estrellas y quieto, todo el santo día quieto. No sé.

Hoy he girado la cabeza y he sentido como si me clavaran por la frente una aguja muy afilada en la punta y que poco a poco se va haciendo más gruesa. Se me ha erizado el cuerpo entero. He hecho una macedonia. Dejando de lado  la punzada, mi día es como otro cualquiera. Hay personas que buscan grandes emociones. Yo me conformo con la normalidad, con la tranquilidad y con una buena dosis de rutina. Cuando quiero ordenarme, leo la prensa deportiva, me levanto muy temprano, plancho la camisa del día siguiente, como fruta.

Me entrego de esta manera, sumiso, a la oxidación. Así evito que se derramen ciertos delirios de grandeza.

 

 

 

 

31. Comentarios.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 17 noviembre 2009

Sería desleal no escribir algo después del deceso de uno de los más excéntricos miembros de la familia mortal.

Lo que en su día fue una disyuntiva, ahora es una convicción: por eso ya no pongo caras raras cuando la gente dice cosas raras. Asiento y luego me descargo en mi blog, que para eso está. Ya se sabe, el pan nuestro de todos los velatorios: ya ha dejado de sufrir, y la familia también. Todos vamos al mismo sitio. Esa clase de comentarios, tan viejos y manidos como las alusiones en tono crítico a los mismos. Es casi más lamentable rajar de estos tópicos que decirlos. Así que estamos empatados: quienes comentan y quien comenta el comentario.

Hoy me ha gustado mucho una cuestión que he cazado en conversación ajena: ¿Ha sufrido?

Toma ya. No, no ha sufrido,  se lo ha pasado pipa.

Pero bueno, supongo que la intención no era mala (aunque sí el resultado), así que no tengo nada en contra de la persona, pero tengo que reconocer que la pregunta me ha dejado flipando.

Al final del día siento como si mi cabeza fuera de plomo.

30. Acidez.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 10 noviembre 2009

He comprado churros en un puesto en que los clientes, mientras esperan, se juegan la vida. Literalmente,  metido en la carretera. Triste y aceitoso final.

Pasar de la lectura, café en mano, de un dominical a una depresión de caballo es mucho más fácil de lo que parece.

El domingo es mejor si la noche anterior te has portado como un ser humano decente.

Oh. Se me olvidó avisar a T.Q. de que no asistiría a su fiesta por problemas de salud. Quiero decir, para no tener resaca al día siguiente, o sea, para evitar un problema de salud que no es la resaca en sí, sino la intolerancia a la resaca.  Salir de noche me aburre un poco. Salir de día está bien.

Los restaurantes cutres los son más los días de fiesta. Nunca des a nadie tu último sobre de Almax.

 

29. Evolución se escribe sin hache.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 3 noviembre 2009

El tiempo pasaba tan rápido que quise ser piedra, pero comprendí que desde la perspectiva de las piedras el tiempo para ellas transcurre igual de rápido que para mí. Llegado a este punto, siento como si la evolución fuera injusta. Paradójicamente antinatural. Una pataleta, como otra cualquiera.

28. Los ríos.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 3 noviembre 2009

Claro que sí. Un bonito blog de variedades. En medio de un campo todo verde, rajado por un riachuelo,  como esperando una función que tarda en llegar semanas, a veces meses. Y no hay prisa. Envidio la perspectiva de los hombres tranquilos. Y de las mujeres tranquilas, claro. No creo que el lenguaje pueda ser sexista o machista o feminista. Imbéciles son las personas, no las palabras.

No debería opinar. Soy un mal opinante.

He visto a una mujer. He visto a una mujer clavada a Gloria Fuertes. La obra poética de Gloria Fuertes es estupenda.

TODO EL PASADO

Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.
No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.
Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.
No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.

27. Moscas.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 29 octubre 2009

Fue un error. Dejé desconectado un frigo durante dos semanas.  Hoy he visto qué pasa cuando tienes apagado el frigo de una casa en la que no vives y dentro del congelador de ese frigo hay cosas.  Entre esas cosas, un par de trozos de carne congelada. Bueno, ya no.

Así extrañas moscas con el lomo de esmeralda contaminaron una casa en la que no vivo.

El hedor de la carne putrefacta saca cafés con leche  de los estómagos antes de contar hasta tres.

No hace falta que nadie nos haga recordar la condición mortal de la carne. Pero sí me parece más interesante oler de vez en cuando un poco de proteína cadáver. Es como eso de demostrar el movimiento andando, o al revés, al menos en este caso.

Interesante el momento en que la peste de lo podrido se funde con el olor a lejía. Y luego esperar. Parece que el olor de lo muerto es eterno. Claro, de qué otra manera podría ser.

Buena noticia. Una cucaracha panza arriba. Muerta. El abandono es miserable, en cualquiera de sus formas.  Las casas son seres vivos; las casas que sientes como tu hogar deben ser algo más.  Supongo que seres queridos.

Uf, qué paliza a limpiar.

26. Odiseas

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 24 septiembre 2009

Si fumas y te resfrías tienes un problemilla algo mayor que alguien que no fume y agarre un costipado.  Es bueno recordar verdades tan simples. A mí me ayuda. No a dejar de fumar, sino a ser paciente durante la curación. A veces recordar verdades tan obvias te lleva a un juego de palabras. Motivo más que de sobra para repetir lo que todo el mundo sabe.

En la tele están dando un especial sobre Paquirri. Un verso de Chinasky decía: ver al toro coger al matador, eso es lo mejor. Carmina molaba más, bastante más que la Pantoja. Así, sin conocerlas, sólo vistas de alzado, planta y perfil. Me acuerdo de las imagenes de la cogida del Yiyo, y la de Montoliú, banderillero. Creo que se llamaba Montoliú. Cornada al corazón y como un libro abierto. Rápido. Puestos a elegir, si te vas a morir igual en un plaza, mejor el corazón que la femoral. Entiendo a los toros que revuelcan toreros.

Pongo la segunda cadena y están dando al entrega de premio del festival de cine de San Sebastián. Tengo tanta ira dentro en relación a los festivales de cine que no voy a malgastar ni un sólo minuto en decir nada. Menos aún cuando está hablando ahora mismo en el escenario José María Pou. Comprobaré ahora mismo que cualquier cosa que diga será más interesante que lo que aquí pueda ser escrito.

25. Bonito número.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 6 septiembre 2009

Casi tres meses desde la última entrada. Antes leían el cuaderno tres o cuatro personas. Es probable que ya no lo hagan.

El otro día presté atención a una conversación ajena. Eran dos. Uno dijo que no sé quién parecía idiota, y el otro le decía que sí, y que le extrañaba porque pensaba que el supuesto idiota era un tipo inteligente. Una conversación cualquiera en un bar cualquiera.

Lo mejor del mundo podría ser es escuchar conversaciones ajenas. Observar como otros agarran un tenedor.

Lo peor del mundo es tener un blog y no tener ganas de contar nada. Ni nada que contar.

24.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 6 junio 2009

Unos científicos de un par de universidades estadounidenses tienen a su disposición una cantidad de pasta que te cagas para investigar acerca de materiales invisibles. Paga Defensa, claro está.

Y así, lumbreras varias nanotrabajan uniendo un átomo con otro. ¿Sábes que le dice al científico un átomo cuando se acerca a otro átomo ? Átame.

Los materiales invisibles deben reunir dos cualidades fundamentales:

a) No reflejar luz.

b) Borrar su sombra.

Que me lo expliquen.

He perdido la cuenta, Stanescu

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 5 junio 2009

Uf, muchos días sin poner nada en el cuaderno… Querido ovíparo. No sé ni el número que corresponde a esta entrada.

La ansiedad se me viene encima, otra vez.  Así soy incapaz de hacer nada.

Necesito orden. Sólo un poco más de orden. Y un par de recetas.

Ahora toca acostarse temprano y levantarse cuando los pájaros, cuando los coches iluminan el metal que van pisando. Joder, estoy hecho un poeta. Me esforzaré en seguir con el cuaderno, ahora que las dos o tres personas que lo leían tal vez piensen que lo he abandonado. Y dime si has leído en tu corta vida algo tan bueno como esto:

Quinta elegía. Nichita Stanescu (Ploiesti,1933 – Bucarest,1983)

La tentación de lo real
 
No me enfadé jamás con las manzanas
Porque fueran manzanas, ni con las hojas porque fueran
       hojas,
Ni con la sombra porque fuera sombra, ni con los pájaros
       porque
Fueran pájaros.
 
Pero manzanas, hojas, sombras, pájaros
Se enfadaron de pronto conmigo.
Heme conducido ante el tribunal de las hojas,
Ante el tribunal de las sombras, de las manzanas, de los
       pájaros,
Tribunales redondos, tribunales aéreos
Tribunales tenues, refrescantes.
Heme condenado por el no saber,
Por el tedio, por la intranquilidad,
Por la inmovilidad..
Sentencias redactadas en el idioma de las pepitas.
Actas de acusación selladas
Con vísceras de pájaro,
Refrescantes penitencias grises decididas para mí.
Estoy de pie, con la cabeza descubierta,
Trato de descifrar lo que se merece
Mi ignorancia…
Y no puedo, no puedo descifrar
Nada,
Y este estado de espíritu, él mismo
Se enfada conmigo
Y me condena, indescifrable,
A una perpetua espera,
A una concentración de los significados en sí mismos,
Hasta que adopte la forma de las manzanas, de las hojas,
De las sombras,
De los pájaros.

20. El mismo barrio

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 22 marzo 2009

Él también quería otro helado. Glotón, caprichoso, malcriado. Tenía a medias el suyo pero los niños consentidos, antojadizos, tragones, siempre quieren otro helado. Da igual que repitan sus hermanos o sus primos o sus padres, porque lo importante es tomar otro y no ser menos que nadie.

Tal vez porque el raciocinio infantil coquetea con la intuición pura, el enano que pataleaba, comportándose de un modo estúpido, mezquino, arrogante, detuvo su demanda y quizás supo de una manera primitiva lo que era sentirse culpable, cretino, miserable.

- Calma. Te callas. Es para ese niño que está en la puerta. Lleva un buen rato mirando y le he comprado un polo. Qué lástima. Criatura.

- Mamá, mira cómo tiene la cara, ¿qué le ha pasado?

- Deja de mirarlo así, es de mala educación.

Lo que siente un crío lleno porquería y vestido con harapos cuando le dan un polo de naranja es algo nunca sentirán en su vida los mocosos mimados, acomodados, idiotas.

- Mamá, ¿y por qué no se pone una máscara?

- ¡Que te calles de una vez!

Con el paso del tiempo recordó, de cuando en cuando, la primera metedura de pata que se grabó en su memoria y, conforme se hacía mayor, sus dudas fueron cada vez más sofisticadas: ¿qué le pasó en la cara? ¿Por qué no llevaba, entonces, una máscara? ¿A qué distancia de la heladería vivía el niño pobre? ¿Qué hacen los domingos por la tarde los chiquillos que no tienen dinero? ¿Por qué su madre no le compró un cucurucho como el que ellos lamían en vez de un polo de hielo? ¿Es ponderable la compasión? ¿Por qué de crío era tan imbécil?

En ocasiones, los adultos se comportan de manera insaciable, veleidosa, lasciva. Sí, era él quien estaba al otro lado. El mismo barrio. Y el lugar donde se hallaba aquella heladería no debía parar muy lejos de la dirección que le habían recomendado. Claro que era él. Por mucho que fuera un pequeño capullo, roñoso, mentecato, no olvidó al chaval con jirones en la ropa y con media cara quemada. Dejó setenta euros en el hueco de la pared, cogió la bolsita con el gramo de farlopa y salió del local sabiendo que al día siguiente se sentiría, como tantas veces, estúpido, necio, destrozado.

15. El telegrafista.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 5 marzo 2009

Varios hombres redactaban las que probablemente fueran sus últimas líneas. Las suyas y otras que les dictaban algunos compañeros que no sabían escribir. Iletrados y alfabetos compartían cigarrillos y espanto. El joven Guglielmo cargaba con cubos de agua para dar de beber a los soldados y dentro de su alforja guardaba cartas escritas en cuartillas que hedían a muerte.

Ya no tenía sentido su ocupación como telegrafista. En algún lugar al norte de Abisinia. Reino de Tigré. Primer día de Marzo del año 1896.

Guglielmo cartero y aguador dejó los cubos y entregó su alforja a un enfermero. Agarró un fusil siguiendo las órdenes del capitán Batiste. Los cuatro batallones que iniciaron el ataque tras los telegramas del Primer Ministro Crispi eran un espejismo. Valientes emisarios galoparon en pos de un reagrupamiento que nunca verían. Las manos de Guglielmo fusilero temblaban como un cazo de agua hirviendo.

Polvo a lo lejos. Polvo por todos lados. Los soldados de Menelik II vuelven a la carga. Guglielmo tembloroso lamenta su suerte y la de sus compatriotas. Maldita guerra. Maldito Gobierno y malditas colonias. Siente nostalgia de Bolonia y Florencia. Sólo era un buen técnico telegrafista dispuesto a experimentar con el mejor telégrafo. ¿Cómo iba a predecir el trágico final de otra de tantas campañas africanas? La impotencia se hace dueña del experto operador que nada puede hacer para que docenas de tropas desunidas e incomunicadas vuelvan a ser un ejército. Guglielmo resignado otea el horizonte y distingue las negras siluetas de la milicia rebelde.

Unos doscientos soldados de la unidad de carabineros del segundo batallón del ejército italiano huyen hacia Eritrea. Les pisan los talones más de un millar de hombres al servicio del emperador. Guglielmo fugitivo escapa dejando atrás miles de cadáveres que se pudren en algún lugar no muy lejos de Adua. Al norte de Abisinia. Reino de Tigré.

La escasez de recursos y suministros reprime la persecución del ejército enemigo. Guglielmo sano-y-salvo embarca en Aseb rumbo al Mediterráneo. Atraviesa el Mar Rojo y el Canal de Suez y días más tarde pisa tierra en Nápoles. El 26 de Octubre de ese año se firma el tratado de Addis Abeba y Etiopía deja de ser una colonia del Reino de Italia.

Guglielmo telegrafista decide medir la valía de su ingenio y sube a bordo de un barco que zarpa desde Southampton y atraca en Terranova. Eleva un cable a más de cien metros con la ayuda de una cometa y recoge del cielo una S enviada en código morse desde Inglaterra. Duodécimo día del último mes del año 1901. Guglielmo Marconi capta en su receptor telegráfico sin hilos la primera señal de radio que cruza el Atlántico.

14. El final de mi escapada.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 12 febrero 2009

El agobio comenzó en el aparcamiento, y le siguieron las primeras maldiciones. Qué se me habrá perdido aquí un sábado. Con lo tranquilo que estaría yo en mi casa, joder. Qué idiota. Cuando entré en la gigantesca nave se me vino el mundo encima. Pero soy una persona preparada para esto: respiración abdominal, eso sí, con cuidado de no hiperventilar. Me concentro; cierro los ojos. A la izquierda proyecto imágenes del pasado, recuerdos, modelos que ya fueron y nunca deben volver. A la derecha, el futuro: camino tranquilo por la calle, voy al cine, tengo un trabajo que me gusta. Y entre el pasado y el futuro, el presente. Entonces lo ensancho y el ahora es más ahora que nunca, y no me atropello mezclando ayer y mañana con hoy. Dejo de pensar en por qué hace unas horas decidí desplazarme hasta aquí y en cuántas faltan para estar de vuelta. Puro Descartes. Fácil.

Mis técnicas de relajación iban viento en popa cuando me sobresaltó el impacto de un hombro en mi espalda. “Perdona, tío”, me dice uno con pinta de gilipollas. Di que sí, hortera, que eres un hortera. Mira qué zapatos me lleva. Mira qué pelos, parece que ha metido los dedos en un enchufe. Feo, más que feo. Vuelta a empezar. Me concentro; cierro los ojos. A la izquierda proyecto… No puedo, demasiada gente a mi alrededor. Enanos que graznan y corren, personas que me empujan cada dos por tres, perfumes a gogó y colonias baratas. Macarras, modernos, poperos, siniestros, señoras y señores, quinceañeras, pijos, jubilados, dependientes, me falta el aire.

Un baño, estoy salvado. Un poco de agua en la cara. Otra vez: una mano en el pecho, que no se mueva, la otra a la altura del ombligo. Inspiro. Bien, muy bien, primero se mueve la que se apoya en el abdomen, y después la de arriba. Las partes más íntimas de mis pulmones vuelven a saborear un poco de aire, aunque sea el de un aseo. Yo controlo mi vida, conduzco por esta carretera, paro cuando quiero y tomo el camino que me da la gana. Ya está. Salgo del baño.

La muchedumbre me rodea por todos lados pero no me importa porque he logrado calmarme.

Eso creía yo cuando un niño disfrazado de Spiderman se abalanzó sobre mí pegando un bote desde el reposabrazos de un diván Ektorp que llevaba puesta una funda Vallsta a rayas azules y blancas, y pude sortear al niño araña pero tropecé con el chaiselongue de un Karlstad de cuatro plazas que me condujo, irremediablemente, contra una señora y ambos caímos sobre un sofá Klippan con forro Fräsig color rojo pasión. Intentaba incorporarme por mí mismo cuando me ayudó quien probablemente era el marido de la señora, que nada más darme media vuelta me soltó un sopapo con la mano abierta. Mi oreja ardía y yo ya era otra persona cuando tomé una mesa de centro de la serie Lack y se la tiré con la intención de hacerle el mayor daño posible y vaya si se lo hice, que de la cabeza del señor manó tanta sangre que casi me da un vahído. La multitud, horrorizada, se llevaba las manos a la boca. Hui a toda velocidad atropellando a todo el que se me ponía de por medio. Por línea interna movilizaron a los trabajadores para que me detuvieran utilizando la fuerza si era preciso. Un empleado intentó cortarme el paso tirando al suelo tres o cuatro librerías Billy, ja, para pararme a mí hace falta algo más y antes de que se diera cuenta ya tenía yo agarrada una torre de CDs Benno con fondo negro y estampados en blanco roto y se la estaba empotrando en la entrepierna, y seguí corriendo y esquivé diez o doce baldas Linnarp y otros tantos elementos de las colecciones Hensvik y Lerberg que los dependientes me arrojaban, suponiendo cada una de mis fintas un herido más en la multitud entre la que me escabullía con una agilidad sorprendente. Atravesé veloz como el rayo la exposición de cocinas, los entornos de trabajo, la cafetería, los dormitorios y la sección infantil. Pero al llegar a menaje me cerraron el paso seis policías nacionales. Mi huida tocaba a su fin. A pocos metros de los maderos tuve lo que hay que tener para coger un bote Burken de cristal y aluminio y lanzárselo a la cara a uno de mis captores. Me escurrí cuanto pude y no recuerdo nada más. Imagino que quedé inconsciente porque alguno de ellos (apuesto que fue al que le tiré el tarro) me dio con la porra en la cabeza.

Al despertar estaba en el calabozo de Comisaría en el que he pasado las dos últimas noches. Por suerte me toca juicio rápido. Por desgracia los dos polis que me custodian me han dicho que me la voy a cargar con todo el equipo: agresión y resistencia a agentes de la autoridad, lesiones, desorden público, delito de daños, vandalismo, etcétera. Espero a mi abogado y todavía padezco un dolor de cabeza insoportable y un zumbido acojonante en el oído izquierdo. Sentada en frente de mí, una secretaria judicial escribe delante del ordenador algo que tiene que ver con mi expediente, supongo. Gira su silla y agarra una botella de Solán de Cabras. No puedo evitar una sonrisa de resignación cuando me doy cuenta de que se sirve el agua en un bonito vaso de vidrio soplado de la serie Vänlig.

12. Kodak (y la grieta)

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 5 febrero 2009


Siempre he confiado en Roberto. Tanto que, durante varios años, puse mi vida en sus manos. Trato de recordar sus consejos y pienso en él, en qué haría si estuviera en mi lugar y así serenar mi instinto. Hace frío. La cabeza me va a explotar.

Roberto fue mi maestro y es mi amigo. Ahora necesito más que nunca sus enseñanzas y sus advertencias. Veo delante de mis ojos sus dedos tullidos señalando que mejor por aquí que por allá, veo su cara llena de surcos y el hueco de un premolar que pudo pero no quiso salvar. Roberto, coño, ponte un implante, que cuando te ríes se te ve un hueco feísimo.

Sé que estoy cerca del agotamiento pero no voy a rendirme, todavía no. No puedo pensar con claridad, así que me aferro a recuerdos agradables: las comidas en el campo, el crujido de las ramas cuando el fuego las traga, el olor de mi hijo. Muevo los dedos de las manos, y después los dedos de los pies, y parece que todo va bien. Mañana será un día soleado porque no puede ser de otra manera después de esta noche que nunca termina. Seguro que sí, no pienso dejarme sorprender otra vez.

Las imágenes se mezclan sin sentido y siento los latidos dentro del oído del lado en que me apoyo. Así sé que estoy a punto de dormirme. Otra vez Roberto, en la playa, enfadado porque en todas las tiendas de la costa sólo venden sandalias de esas que tienen una tira para sujetarlas al pie, y nadie piensa en que hay personas a las que les faltan los dos dedos gordos. Me asombra la defensa de mi mente ante la situación más adversa en la que jamás me he visto. Durante un instante me excito pensando en mañana y temo que la euforia me haga perder el sueño. Qué cerca está la escalera de aluminio que me permita salvar la gigantesca grieta que me separa del techo.

Estoy muy cansado. No me pondría en manos de un dentista nepalí para que me hiciera una endodoncia. Queda muy poco para llegar arriba. Vamos. Dios, qué poco queda, salvar la grieta y algo más de doscientos metros. Agarro la cámara de fotos que encontré hace unas horas sumergida en el hielo. Imagino que es un artefacto mágico que me transmite energía. Pienso otra vez en Roberto y en sus teorías acerca de quién fue el primer montañero que pisó la cima del Everest. Puedo ver su cara cuando se confirme, tal y como sospecho, que esta cámara es la Kodak de Irvine y Mallory.

10. El síndrome de Satres.

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 29 enero 2009

Hace un par de semanas se murió N. Era un vecino al que conocí hace unos tres años: ambos frecuentábamos el mismo bar que hacía chaflán y establecimos pronto una relación cordial. Nos invitábamos mutuamente a un vino y hablábamos de todo un poco. Desde que le conocí sentí por él y por su moderada excentricidad cierta simpatía, si bien siempre quise mantener una prudencial distancia, qué sé yo, lo veía como un tipo demasiado raro, aunque esta simpatía se mantuvo porque nunca intuí una rareza premeditada.

N. arrastraba un halo de romántico del siglo diecinueve que resultaba cómico. ¿Que tal, N., cómo te va la vida? Y N. suspiraba y levantaba un poco la barbilla mientras con un aire de desconsuelo te decía: ¿La vida? La vida se muere de llanto, pero la muerte se muere de risa, pero la vida pero la muerte pero nada nada nada. Y se quedaba tan a gusto. Entonces A.T., el dueño del bar que todavía sigue haciendo chaflán,  resoplaba y le ponía un vino.

N. no era más que un vecino medio raro con respuestas raras, pero agradable.  Y hace dos semanas murió.

A.T. me convidó anoche a un par de rondas en memoria de N. Sacó de un cajón un bonito reloj de madera, que pasaría por un pequeño reloj despertador si no fuera porque los horas están talladas en nogal y las agujas son de abeto.

- Un sobrino suyo me lo trajo. El mecanismo también es de madera.

- Qué cosa más rara.

-  Sí, está muy bien. Por cierto, ¿ Te dijo algo N. del síndrome?

- ¿Qué síndrome?

- Ya veo que no. N. padecía el síndrome de Satres.

-¿El qué?

- El síndrome de Satres. Es una enfermedad rarísima, que distorsiona la concepción temporal de quien la padece. Los satríticos perciben el paso del tiempo como si todo fuera a cámara rápida. Según me contó, la percepción temporal que él tenía de su vida equivaldría aproximadamente a la mitad de años de los que había vivido. Desde luego que su enfermedad era difícil, algunos días pasaba dos o tres horas sentado en la barra y se marchaba diciéndome que no podía quedarse mucho rato y casi disculpándose.

- Te estás quedando conmigo. A todos nos pasa eso, por ejemplo, mira este mes, se ha pasado volando.

- No, qué va. No tiene nada que ver. N. sabía que padecía este síndrome pero tampoco se daba cuenta si no se paraba a pensar mucho. Aprendió a vivir con ello. Considera que lo de cámara rápida es para que lo entiendas, no significa que viera a las personas del mismo modo que se ve una película en el dvd cuando va a 2x, sino que cuando tú dices una hora, para uno de estos enfermos es un abrir y cerrar de ojos, o cuarenta minutos. No existe una proporción exacta.

- Pues es una pena. Desde luego es la primera vez que oigo hablar del síndrome de Satres. No sabía que supieras tanto de N.

- Son muchos años, recuerda que tú eres joven y llevas por aquí poco tiempo.

- La mitad de poco para N., supongo

- Pues sí, más o menos.

- Y dime, ¿siempre tuvo ese síndrome?

- No. En los pocos casos documentados, los síntomas se han manifestado a distintas edades. Al parecer, un día te das cuenta y ya está. A partir de ahí, ya te he contado.

- Buscaré algo en internet, para enterarme un poco mejor. Tengo curiosidad.

- Busca, busca.

- Bueno, te dejo, son casi las once. Mañana madrugo.

- Toma, llévate el reloj. Es para ti.

- ¿Y eso?

- No sé, quédatelo. Me traerán otras cosas curiosas que tenía. No te preocupes, es sólo un reloj de madera. Llévatelo, de recuerdo.

- Pues gracias, hombre.

Cuando llegué a mi casa busqué información acerca del Síndrome de Satres. Nada de síndrome. Sólo pude saber de Satres:  dios del tiempo y la necesidad en la mitología etrusca. Tomé en mi mano el reloj y lo observé por todos sus lados. Es bonito, y suave el tacto de la madera. Y me decidí, de inmediato, a contar esta historia. No era más tarde de las once y media, aún tenía un rato. Me puse a escribir.

No puede ser. Es de día. No puede ser. ¡Es de día! Me he quedado dormido delante del ordenador. No puede ser, nunca me ha pasado. Un escalofrío me recorre el cuerpo de los pies a la cabeza y vuelve de arriba abajo.  Repaso la estadística de borradores guardados automáticamente por WordPress. Borrador guardado a las 00:34, 116 palabras. Borrador guardado a la 1:40, 215 palabras. Borrador guardado a las 2:25, 290 palabras. Borrador guardado a las 3:32, 370 palabras… … Último borrador guardado a las 08:17, 762 palabras.

9. Que hable un muerto

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 26 enero 2009

No tengo intención de mentirte. Engañarme, sí, lo hago frecuentemente. Pero no a un tipo que salió de un huevo de avestruz. Eso no se hace.

El mantenimiento de este cuaderno no se justifica por sí mismo. Y menos  si se enfoca desde esta suerte, que intenta ser algo parecido a un género epistolar. Es mejor escribir sólo por escribir que escribir porque tengas que publicar todos los días en el blog. Bueno, si pagaran, cambiaría el cuento.

Quienquiera que crea tener algo que decir goza de vía libre a cambio de un pequeño precio,  siempre monetario y nunca moral, y menos todavía mortal. Basta una computadora y una conexión. Y tanta virtud no puede existir sin una vileza similar y sin los incontables estados entre lo absoluto de una y otra, si existen. Nadie puede poner freno a lo que cualquiera diga en su blog. Es como el mundo de la poesía pero a lo bestia. Pegas una patada en el suelo y sale un poeta. Pegas una patada en google y salen millones de blogs.  Lo considero motivo de sobra para borrar todo esto y dedicarme a ver la tele, en vez de escribir mientras veo la tele, que es algo agotador. No tengo nada más que decir, al menos hoy. Que hable un muerto.

Te copio un poema excelente de Raymond Carver.  El otro día Pound, ahora Carver… Dentro de poco seré crucificado por ser tan guay. No importa, porque quiero que lo lea tu abuelo. Este poema se publicó en All of us (Todos Nosotros). El traductor es Jaime Priede, en una edición de Bartleby Editores. De hecho estoy mosqueado con la traducción, como suelo estarlo con muchas. Me jode que se coma un par de versos (a lo peor es una errata, o dos). Traducir un poema es muy difícil. Traducir este poema tiene un mérito tal, que cualquiera de mis comentarios suenan estúpidos (o lo son, que a fin de cuentas es lo mismo). Los toros son menos desde lejos.

Donde el agua se une a otras aguas Where water comes together with other water

Me fascinan los arroyos y la música que crean       I love creeks and the music they make
Y las corrientes, entre prados y cañas, antes         And rills, in glades and meadows, before
de tener oportunidad de convertirse en arroyos.       they have a chance to become creeks.
Me fascinan sobre todo                                I may even love them best of all 
por su sigilo. ¡Casi olvidaba                         for their secrecy. I almost forgot 
decir algo de las fuentes!                            to say something about the source! 
¿Hay algo más hermoso que un manantial?               Can anything be more wonderful than a spring? 
Pero también me encantan las grandes corrientes. But the big streams have my heart too./And the places streams flow into the rivers
Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar. The open mouths of rivers where they join the sea.
Los lugares donde el agua se une                      The places where water come together
a otras aguas. ¡Conservo esos lugares                 with other water. Those places stand out
en mi mente como si fueran sagrados!                  in my mind like holy places / But these coastal rivers! 
Me gustan como a otros les gustan los caballos        I love them the way some men love horses
o las mujeres atractivas. Me pasa una cosa            or glamorous women. I have a thing
con esa agua fría y veloz                             for this cold swift water
Sólo con mirarla se me acelera la sangre              Just looking at it makes my blood run
y se me eriza la piel. Podría sentarme                and my skin tingle. I could sit
a mirar estos ríos durante horas.                     and watch these rivers for hours.
Ninguno es igual.                                     Not one of them like any other.
Hoy tengo 45 años.                                    I´m 45 years old today.
¿Me creería alguien si le dijera                      Would anyone believe if I said 
que una vez tuve 35?                                  I was once 35?
¡Mi corazón seco y vacío a los 35 años!               My heart empty and sere at 35!
Tuvieron que pasar cinco años                         Five more years had to pass
antes de que empezara a latir de nuevo                before it began to flow again
Me tomaré todo el tiempo que quiera esta tarde        I`ll take  all the time I please this afternoon 
antes de dejar mi sitio en la orilla del río.         before leaving my place alongside this river. 
Me gustan, me encantan los ríos.                      It pleases me, loving rivers.
Me encantan desde su fuente.                          Loving them all the way back to their source.
Me encanta todo lo que crece en mí.                   Loving everything that increases me.

***                                                                                                                                                                ***

A Carver le dijeron cuando tenía 35 años que le quedaban 6 meses de vida. El hombre tenía un pequeño problema con la bebida.  Otros no lo han contado. Murió en 1988, casi cinco años después de escribir este poema.


8. Una nota entomológica

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 23 enero 2009

Donde vivimos también viven curianas americanas. Dicen que llegaron durante los años en que los barcos procedentes de América anclaban a diario.

Una nota entomológica de la Universidad de Pennsylvania dice que 800 es el número de crías por hembra y año. Además, indica que las adultas pueden llegar a medir de pulgada a pulgada y media.

Pero el Colegio de Ciencias Agrícolas de la PennState miente o ignora, porque donde vivimos son más grandes, mucho más grandes. De hecho lo son tanto que cuando despliegan sus alas tienen más envergadura que yo mismo.

Viven en los metasuburbios de la ciudad, y hasta allí les hacemos llegar en vagonetas toneladas de azúcar y basuras. Nos rodean, pero no se acercan (terrorífico equilibrio).

Pasan el día volando, tantas a la vez que a menudo nos tapan el sol.  Cada día parecen más, y más las que vuelan.           A todas horas.

Es por esto que, desde la ciudad en la que vivimos, los aviones no pueden despegar.

3b. Y una foto

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 29 diciembre 2008
Una fotico de Ezra Pound

Una fotico de Ezra Pound

3a. Un texto de Pound

Publicado en Uncategorized por mortalibarra en 29 diciembre 2008

Resulta que el tonto seré yo. No recuerdo quién, no recuerdo cuándo, me devolvió el libro de Poe. Pero también tonto él.
Sigo sin la constancia que me propuse, ni en visitas ni en entradas. La conclusión de las intenciones nunca ha sido mi fuerte.
El otro día se se celebró el sorteo el sorteo de Navidad. Nada. Volveré a jugar en el próximo. A veces, cuando no me toca la lotería, recuerdo uno de mis poemas favoritos de Ezra Pound dice algo así como que los ricos tienen… En vez de decir lo que decía Ezra Pound será mejor que busque el poema. La traducción no debe ser gran cosa, pero no me gustan demasiado las que he encontrado, así que me he tomado la licencia. Ya está.

The Garret (El Desván)
Come, let us pity those who are better off than we are,

(Ven, apiadémonos de los que tienen más dinero que nosotros)

Come, my friend, and remember

(Ven, amiga, y recuerda)

that the rich have butlers and no friends,

(que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos)

And we have friends and no butlers.

(y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.)

Come, let us pity the married and the unmarried.

(Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros).

Dawn enters with little feet

(El alba llega de puntillas)

like a gilded Pavlova

(como una dorada Pavlova)

And I am near my desire.

(Y estoy cerca de mi deseo.)

Nor has life in it aught better

(No hay nada mejor en la vida)

Than this hour of clear coolness

(que este momento de limpia tranquilidad)

the hour of waking togheter

(la hora de despertarnos juntos.)

Este poema me gusta bastante. Lo copio en inglés para que veas que este idioma es musicalmente perfecto, y aún sin pensar ni sentir en otro idioma, una vez sabes de que habla el texto, parece como si las palabras originales nunca pudieran ser suplantadas, y que cada traducción es una traición, una puñalada trapera… Yo qué sé, es otro rollo. Lo dejaré ya, en vista de que esto está cogiendo un tono elevado y voy a perderme dentro de poco.
Antes de que yo naciera, en las ediciones españolas de los discos subtitulaban todo. Esto daba pie a que en la portada del Hunky Dory de David Bowie, entre paréntesis, y debajo del Hunky Dory, se leyerá “A pedir de boca”. Prefiero no saber qué significa Hunky Dory. Casualmente, éste es mi disco favorito de David Bowie, cuyo único pero, desde mi punto de escucha, es la canción Changes, a la cual tengo un especial odio.
Termino. Estas navidades me devuelven a otra cara del animal que siempre he sido. Mi empacho parece crónico. Con dos o tres días sería suficiente. Estos desajustes abren la herida una vez más y sigo sin saber qué hacer con mi vida, sin saber en qué clase de animal me estoy convirtieeeeeeen-doooo!!!!

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